Explora el mundo de los vinos franceses: Burdeos, Borgoña, Champagne, Ródano y Alsacia. De las uvas a los grandes châteaux, pon a prueba tu conocimiento de las mejores apelaciones de Francia.

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Francia es la patria indiscutible del gran vino. Desde los soleados viñedos de Burdeos hasta las laderas calcáreas de Borgoña, cada región ha forjado su propia identidad a lo largo de los siglos. El Valle del Loira se extiende más de 1.000 kilómetros y alberga desde el fresco Muscadet hasta el opulento Vouvray, mientras que Alsacia, marcada por la influencia alemana, ofrece Rieslings perfumados sin igual en Francia.
Los sistemas de clasificación por sí solos dan para llenar un manual. La clasificación de Burdeos de 1855, encargada por Napoleón III para la Exposición Universal, ha permanecido prácticamente sin cambios desde entonces, salvo por la legendaria promoción del Château Mouton Rothschild en 1973. Borgoña adopta un enfoque radicalmente distinto al clasificar los viñedos (y no las fincas) en una jerarquía que sitúa el Grand Cru en la cima. De las 28.000 hectáreas de viñas de la región, las parcelas Grand Cru representan apenas el 1-2%, lo que explica los precios astronómicos de los Chambertin, Romanée-Conti o Montrachet.
Entender los vinos franceses también implica entender el terroir, ese concepto que describe cómo el suelo, el clima, la topografía y la tradición se combinan para dar a un vino su carácter único. Francia le regaló este concepto al mundo, y el sistema AOC, creado en 1935, fue diseñado precisamente para protegerlo y codificarlo.