Roland Garros, conocido internacionalmente como el Abierto de Francia, es el único Grand Slam disputado sobre tierra batida roja — y el más exigente físicamente de toda la temporada. Fundado en 1891 como campeonato reservado a los clubes franceses y abierto al mundo en 1925, el torneo se celebra en el Stade Roland Garros, en el distrito 16 de París, desde 1928. Lleva el nombre de Roland Garros, pionero de la aviación francesa, primer piloto en cruzar el Mediterráneo en solitario en 1913.
La tierra batida define la identidad del torneo. Peloteos interminables, deslizamientos y construcción paciente del punto: la superficie premia la resistencia y la inteligencia táctica. De los míticos Cuatro Mosqueteros de los años 20 — Borotra, Cochet, Lacoste y Brugnon, que dan nombre a la Copa de los Mosqueteros — pasando por Björn Borg y sus 6 títulos en los años 70, hasta el reinado incomparable de Rafael Nadal, ganador un récord de 14 veces entre 2005 y 2022, París ha visto nacer más leyendas que cualquier otro escenario del tenis. En el cuadro femenino, Steffi Graf y Chris Evert levantaron dinastías, dominó a finales de los 2000, e ya ha alzado la copa desde 2020.
El recinto está dominado por la Court Philippe-Chatrier, junto a la Court Suzanne-Lenglen y la moderna Court Simonne-Mathieu, inaugurada en 2019. El rugido del público parisino, el polvo ocre sobre las zapatillas blancas y la imagen imborrable de Yannick Noah alzando la copa en 1983 — último francés en ganar en casa — convierten a Roland Garros en un ritual deportivo y cultural cada primavera.